La tarde estaba muy tranquila en el pequeño apartamento de la madre de Zendaya. Leonard y Jean habían decidido que se turnarían para cuidarla y ayudar en casa mientras ella seguía con su embarazo.
Ese día, Zendaya doblaba la ropa recién lavada en la sala. Llevaba un vestido amplio color crema, su cabello castaño claro estaba atado en una coleta alta y su rostro lucía relajado por primera vez en semanas. Jean revisaba unos contratos en su laptop sentado en el sofá, mientras Leonard acomodaba las