171. Salvaje testarudo
Isabel
Me quedo estática en mi lugar, mirando la espalda ancha de Dante. Puedo ver cómo sube y baja su pecho con fuerza debido a la respiración contenida, tratando de dominar a la Bestia que ruge en su interior.
Me cruzo de brazos, intentando mantener la calma, aunque por dentro me consume la misma impotencia. Sé que mi propuesta es arriesgada, sé que roza lo suicida, pero no soporto la idea de seguir viviendo como una prisionera en esta mansión mientras los enemigos deciden cuándo y cómo atac