172. No me voy a ir
Isabel
Escucho las palabras de Cecilia y siento cómo la rigidez de mi rabia empieza a ceder ante la crudeza de su perspectiva. Miro el vapor que sube de la taza de té, procesando el peso de lo que significa Dante para esta casa y lo que mi accidente le causó a su psiquis. Sé que tiene cicatrices profundas, sé que la pérdida es su peor enemigo, pero la realidad de nuestra situación actual no va a cambiar porque él intente esconder el sol con un dedo.
—Yo lo entiendo, Cecilia, de verdad que lo e