Isabel
El peso de la maleta pequeña sobre la cama parece multiplicarse con cada prenda que doblo y guardo. Por fuera, sé que demostré una seguridad implacable en el estudio; fui yo quien plantó la idea, quien defendió la estrategia y quien convenció al coronel de que debíamos mover la primera pieza. Sin embargo, ahora que la mañana ha caído y el momento de actuar está encima, los nervios me bullen en el estómago como un nido de avispas. Siento un frío helado recorriéndome la espalda y el miedo,