118. ¿Piensas dejarme?
Isabela
El silencio que se instala en la habitación de trauma después de mis palabras no es el vacío de la tranquilidad; es la calma densa y sofocante que precede a una tormenta en alta mar. Dante se queda completamente inmóvil frente a mí. La cercanía física que hace solo unos segundos me envolvía en un calor reconfortante se disipa, reemplazada por una corriente helada que me eriza la piel.
Sus ojos grises se clavan en los míos, entornados, fijos, analizando mi rostro como si estuviera descif