Isabela
Las puertas de la suite se cierran detrás de él con un susurro rítmico, dejándome completamente a solas con el pitido intermitente del monitor.
Me dejo caer hacia atrás en la almohada, cerrando los ojos con fuerza mientras exhalo un suspiro tembloroso. Una lágrima de frustración se me escapa por la comisura del ojo y resbala hasta mi sien. Me siento exhausta, vacía. Las preguntas empiezan a dar vueltas en mi mente como buitres. ¿Estoy haciendo lo correcto? ¿Soy una egoísta por pedir est