117. El despertar
Isabel
El regreso a la conciencia no es un despertar limpio; es un arrastrarse lento y doloroso a través de un lodo espeso y gris. Lo primero que me alcanza no es la luz, sino las sensaciones físicas.
Siento la garganta tan seca que parece de lija, un sabor amargo y metálico pegado a la lengua, y un peso descomunal sobre los párpados que me impide abrirlos. Trato de respirar profundo, pero un pinchazo agudo y ardiente en el abdomen me corta el aire de golpe, obligándome a soltar un gemido sord