Mundo ficciónIniciar sesiónEmma dudo un poco y pregunto algo tímida.
— Ah… ¿La señora se ha retirado?... Al parecer no desayunara. — Me temo que no… Alexander se había levantado y camino a la ventana de la cocina que daba hacia una calle algo lejana y con ello, en el horizonte, la ciudad. — Ella se retiró como de costumbre, su agenda hoy está algo apretada… Tiene llamadas de negocios y de fundaciones de caridad… Siempre es algo… Siempre… —dijo con algo de amargura en su voz, como si no le doliera su indiferencia o tratara de enmascararla. El se dio media vuelta y miro con detalle a Emma, se apoyó en la encimera de la cocina cruzando sus brazos sobre su pecho. — Ahora si, Emma, ¿Por que no me comentas que te molesta?... Hoy estás actuando muy extraño, no eres tu y eso me preocupa… —comentó con calma, tratando de buscarla con la mirada mientras observaba como ella lo evadía. — Quiero ser honesta con usted señor, pero… Tengo algo de miedo por lo que pueda ocasionar… — ¿Miedo por qué? — Yo a ella… A la señora… La vi con alguien… Ayer, ellos estaban… Ambos se quedaron en silencio, Alexander más que mudo, se quedó perplejo por que no pensó que su esposa estuviera con alguien, intento como quien dice, mantener la calma pero los ojos de Emma, de su fiel asistenta, decían más que cualquier palabra que dijera de más. No podía procesar esta nueva información, por un momento, simplemente se sentó en la silla del comedor de Emma. El silencio era ensordecedor para ambos, ninguno de los dos se atrevía a decir o murmurar algo, Emma solo podía verlo un poco ansiosa por que tiene miedo de que el no le crea, sabe que ha dicho algo que posiblemente marque un antes y un después… Mientras, Alexander, se levantó lentamente de la silla, caminó por la cocina tratando de calmar sus emociones, sus manos las apretaba dejando sus nudillos con tensión. — Eso… Es imposible, ella no lo haría… —dijo mientras sacudía su cabeza, se dio la vuelta de nuevo para ver a Emma directo a los ojos. — ¿Por qué dirías algo así?, ¿Qué viste exactamente anoche?... —exclamó, su voz se sentía áspera, dolía, llena de rabia, se sentía herido y confundido al mismo tiempo. — Pero… Señor, yo la vi, vi que ella y otro joven… Estaban en un momento íntimo… Ella está teniendo una aventura con alguien más… Por favor… créame… —dijo mirándolo directo a los ojos, suplicando que le creyera. Alexander se detuvo y pasó una mano por su cabello, suspirando. — Está bien.. Si te creo, si creo en ti… Es solo que no quiero considerar que mi esposa… este con alguien más… Pero si tu estas segura de ello… Tal vez deba confrontarla y hablar de este tema con ella. — ¡¿Como?! —exclamo Emma alarmada. — Pero debes prometerme una cosa… Si Natasha confirma por x o y razon que tu sabes esto, deberás dejar este lugar y correr a un lugar seguro, uno donde puedas concentrarte en ti y en tu educación, sin tener que preocuparte por nuestros problemas. — ¡NO! —dijo mientras se apresuraba a detenerlo. — Espere espere, por favor, no le diga nada de esto a ella, no le diga que nada por favor… Ella me podría despedir y… y yo necesito este trabajo… necesito el dinero… sin ese dinero no podré ayudar a mi madre y no podré continuar con mis estudios… — Emma… — Se que pido mucho ahora mismo, pero no le diga… por favor… — Disculpame, no lo había considerado… Si ella te despide… Te afectara mas de lo que debería… Tienes razón… —suspiro. — Por favor considere mis palabras… — Si, es verdad, no puedes irte así como así… pensaba en que si te ibas, podría divorciarme de ella y luego traerte a la mansión de mi madre… Pero tienes razón, en que necesitas este trabajo, aparte, eres una persona más de esta casa… —el la miro a los ojos, podía sentir las manos delicadas de Emma soltando sus brazos. Emma suspiro algo aliviada. El le toco suavemente el hombro. — Pero… No puedo ignorar lo que me has dicho, si Natasha está teniendo una aventura, es algo que no podría ignorar y habría que tomar medidas al respecto… ¿De casualidad viste el rostro de su… amante?. —añadio. — Me temo que no señor, no recuerdo el rostro de aquel hombre con el que ella estaba… —nego con la cabeza. Alexander simplemente chasqueó la lengua. — Vale… Está bien… Esto es lo que haremos… Investigare discretamente, reunire evidencias si es necesario… Cuando esté seguro de que en verdad me esta engañando con alguien más, la confrontare y lo resolvere sin hacer una escena… Mientras tanto, guarda silencio acerca de lo que viste… No quiero que mi madre se entere de esto. — Solo intenté confirmarlo… No es necesario que su madre se de cuenta de esto… Solo eso, yo estaré lo más quieta posible… No puedo hacer mucho, pero podría hablar con usted cada que lo necesite. —asintio, Emma podía sentir el sentimiento que tenía Alexander y quería de alguna manera calmarlo. Alexander solo suspiro, reconocía los límites y lo que más o menos podría hacer en su posición actual, él lo sabía. — De acuerdo, Emma… Aprecio que quieras discreción y a su vez tus ganas de pues… Darme apoyo en estos momentos… —dijo mientras sus dedos se movían suavemente en los hombros de Emma. Alexander la dejó suavemente y dio un paso atrás, acomodando su corbata que se había movido por la ligera discusión. Por ahora sabía que solo podría aparentar algo que a su corazón le dolía, mientras descubre la verdad, pues lo que dijo Emma era muy grave. Se dio cuenta de su reloj de mano, y decidió checarlo. — Tengo muchos negocios que atender… Pero yo siempre estaré disponible para discutir cualquier cosa… Solo recuerda que… Tu seguridad también es mi obligación… — Lo sé señor, disculpeme si dije algo que no debía. Alexander sacudió la cabeza. — Gracias Emma.. muchas gracias… Por mantenerte leal a mi, a pesar de todo esto... El silencio que vino se sentía muy... Extraño.






