— ¿Qué estás haciendo…? —murmuró, acercándose rápidamente.
Se agachó junto a ella, su traje impecable contrastando con el desastre que era Emma.
— Emma.
Ella abrió los ojos lentamente. Como si le costara volver al presente. El rostro de Alexander estaba cerca, demasiado cerca. Sus ojos oscuros la escrutaban con una intensidad que la hizo sentir expuesta.
— Señor… —Su tono de voz fue débil.
Alexander frunció el ceño, observándola con detenimiento, estaba hecha un desastre. El cabello pegado a