Solo entonces él levantó la cabeza con lentitud, mirándola con aire ausente. En el instante en que sus miradas se cruzaron, Valeria sintió que su destino amoroso, y complicado, acababa de comenzar. La belleza de su cara era tan impactante que le cortó la respiración. Sin embargo, la forma cortante en que la observó le hizo sentir que no era bienvenida, como si hubiera invadido su territorio. La hostilidad en su mirada la incomodó, pero mientras se sentaba a su lado, bajo las miradas de envidia