Al salir de la habitación, Bianca se acercó de inmediato a una jefa de enfermeras que pasaba por el pasillo.
—Disculpe, ¿de casualidad no trabaja aquí una enfermera que tiene un lunar en la mejilla izquierda?
—¿Un lunar en la mejilla izquierda? —la jefa de enfermeras se quedó pensando un momento—. Mmm, no me suena. Con una seña tan particular, seguro me acordaría de ella. Pero pueden preguntar en los otros pisos, la verdad es que somos muchas enfermeras en el hospital.
—Claro, muchas gracias —a