Capítulo 86 Las almas
Horus despertó en medio del frío del amanecer. El cuerpo le pesaba como si hubiera cargado un ejército sobre sus espaldas y, aun así, lo primero que hizo fue llevar la mano hacia el cristal donde había encerrado las dos almas. El recipiente descansaba sobre una manta, y dentro de él flotaban las esferas de luz púrpura, vibrantes, como dos estrellas infantiles que giraban en todas direcciones.
Las observó en silencio, con su mirada gris endurecida, pero no indiferente. Para