Las semanas siguientes estuvieron marcadas por un ritmo distinto en el palacio. El episodio del ciervo atrapado en la cañada había dejado una impresión poderosa en los ocho niños, como si la experiencia hubiera activado algo que antes permanecía en reposo. Desde entonces, los instructores, los guardias y los consejeros notaron cambios sutiles: una mayor atención en los entrenamientos, una coordinación espontánea entre ellos, una madurez temprana que no les arrebataba la infancia, pero sí la mol