Horus y Atlas comenzaron su combate, no solo físico, sino espiritual. Cada golpe altera el flujo del tiempo y de la tierra misma. La presión del aire se volvió insoportable, una fuerza invisible que hacía vibrar los metales y estremecía los corazones de los presentes. El cielo se oscureció, nubes espesas cubrieron el sol, y un círculo de energía se abrió alrededor de los dos guerreros, marcando el límite entre ellos y el resto del mundo.
Atlas dio el primer paso. El suelo bajo sus pies se fract