Erik:
Lo que más recordaba de mi mujer eran mis manos sobre su vientre, sintiendo cómo se movía nuestra pequeña, mientras le prometía con total seguridad que siempre estaríamos juntos, que todo estaría bien.
Su alegría, el roce de sus manos sobre mi rostro al decirme que seríamos una familia feliz, el suave sabor de sus labios al contacto con los míos…
—¿Erik? —Su voz me arrancó del recuerdo con rudeza, haciéndome poner de pie como si me hubieran sentado sobre brasas encendidas.
—Nunca debí ven