Esta mañana me había levantado con mucho entusiasmo, tenía esa sensación hasta en la piel, tanto que decidí esmerarme un poco más en mi arreglo personal y tomar una taza de té de rosas junto a una porción de pastel de zanahoria en un restaurante ubicado en la azotea de uno de los edificios de la ciudad y así disfrutar de mi soledad un rato antes de ponerme a trabajar.
Llegue a mi oficina entrando por mi puerta privada, esa a la que solo yo tenía acceso, deje mis cosas en el perchero y solo tome