Otro día, otro lío que resolver. Esa ha sido mi vida en los últimos años: apagar incendios y alinear estrategias para sostener el imperio que he construido. Un imperio que, honestamente, creo que merece estar bajo mi mando.
Mi padre nunca me ha entendido. Siempre ha sido un hombre de métodos antiguos, de esos que creen que la lealtad y la ética son el único camino. Para él, la imagen es sagrada y, claro, una imagen limpia no mancha la alfombra. Pero yo sé que los negocios verdaderos no funciona