Después de la reveladora platica. George decidió no ir por la autopista principal. Sabía que Anya Myers podía tener gente vigilando las aduanas más grandes y, si Valeria estaba decidida a permitir, incluso que Leonid la descubra, debía armar el plan perfecto para atacarla. En lugar de eso, se metió por un camino viejo de montaña, una ruta que casi nadie usaba y que estaba llena de nieve y curvas peligrosas.
—Malcolm, saca los pasaportes —ordenó George—. Valeria, escúchame bien: si nos detienen,