Capítulo 133
La furgoneta negra avanzaba por las carreteras curvas de los Alpes como si fuera una sombra a toda velocidad como evitando el amanecer. El único sonido que rompía el silencio era el zumbido de los neumáticos contra el pavimento mojado y el ruido de un pequeño aparato que George llevaba en el tablero. Era un bloqueador de señales; lo había instalado para que nadie pudiera rastrearlos por GPS. En ese momento, para el resto del mundo, ellos no existían lo que le daba a Valeria algo de tranquilidad