Kael
El silencio de mi oficina era asfixiante.
Había pasado toda la mañana enterrado en papeles, reuniones y llamadas que no lograban arrancar de mi mente la imagen de Danae en mi cama, dormida, con la respiración tranquila después de haber hecho añicos todas mis murallas.
La había dejado con una nota fría, seca, calculada.
“Espérame en casa. Tuve que resolver algunos asuntos. –K.”
Un puñado de palabras sin alma, justo lo que necesitaba para mantenerla lejos de lo que realmente estaba ocurriend