Kael
La casa estaba en silencio, roto solo por el zumbido leve del aire y el eco distante de mis propios pasos. Afuera, la tormenta arreciaba, golpeando los ventanales con una furia que parecía reflejar la mía. Desde la piscina aún podía oler el cloro mezclado con el miedo.
Sofía estaba dormida, bajo observación médica en la habitación contigua. El doctor me aseguró que estaba fuera de peligro, que el agua no había alcanzado a causarle daño grave gracias a que Danae reaccionó a tiempo.
Pero ell