—¿Eso crees? —inquirió. Estando frente a frente, Adrien miraba a Hana directo a los ojos, notando el efecto que esto causaba en ella0; la Omega buscaba evitar su mirada a toda costa, apenada y con un casto sonrojo naciendo en sus suaves mejillas.
—Tengo que volver, no puede pasar mucho tiempo.
—Lo sé, no lo he olvidado. Iré al jardín, quiero un poco de aire fresco ¿Vendrás? —preguntó el mayor, a lo que Hana de inmediato asintió. Lo único que deseaba era que Adrien olvidara el tema.
Esos episodi