—Mami, ¿A dónde vas? —La pequeña Hana miró a su madre, un poco triste. —Dijiste que me enseñarías a leer hoy, ¿recuerdas?
—Lo sé, bebé. —Ella sonrió, besando la frente de su pequeña hija Omega. —Cuando mami vuelva, te enseñará a leer mucho.
Y entonces, su madre le entregó un grueso libro; ese que ella siempre estaba leyendo.
—Cuídalo mientras mami vuelve. Después te enseñaré mucho y podrás leer este libro, bebé. —Y lo último que vio fue a su madre sonreír decaída.
. . .
—¿Por qué deberíamos irn