Esa noche, Burak no regresó a la villa. Tampoco Kenan volvió. Los días siguientes no trajeron cambios: en ninguno de ellos aparecieron.
Esra recibió una llamada de Burak dos días después. Era media noche, cuando el celular sonó, al ver el nombre, su corazón latió con fuerzas, y abrió inmediatamente la mirada. Pero no fue la voz de Burak que escuchó del otro lado, si no la de una mujer, quejándose, como sí… estuviera en la intimidad.
“Oh, Burak… eres grandioso. Mmmm”
Se quejó y se quejó. El pech