Esra se levantó de la cama, cuando intentó caminar, su rodilla dolió.
La forma en que Burak la empujó anoche, había hecho que cayera al suelo y se lastimara profundamente la rodilla.
Esra sopló mientras aguantaba el dolor, seguido fue al baño, hizo sus necesidades, se metió a la ducha y lavó la herida.
Salió de casa, fue a la universidad, dónde se encontró con Ekrem.
—Ekrem ¿Que haces aquí?
—Estudiando, como tú —dijo, con una sonrisa.
—¿No estabas estudiando en la ciudad vecina?