Parte VII.- Mi pequeño.
Mi mente me llevó a un recuerdo no muy lejano, tal vez de un par de semanas atrás.
Era más de medianoche. Caminaba por las oscuras y vacías calles de Eldiora en compañía de Sora. Él venía abrazándose el brazo, al parecer estaba herido. Tenía un semblante cansado y desanimado, algo que contrastaba mucho con el Sora que estaba en el presente conmigo.
Él iba caminando detrás de el, mirando al suelo.
—¿No estás harto de esto, Aldric? ¿Hasta cuándo seguiremos arriesgando nuestras vidas por una