Parte XXXII.- Esperanza.
Miré a los enanos y supe que todos ellos serían de gran ayuda para salir vivos de esta prueba. Enseguida, mi atención se dirigió a la multitud detrás de ellos. Había al menos veinte personas. La mayoría eran humanos, pero pude ver a un par de enanos más y, para mi sorpresa, reconocí a aquel elfo solitario de túnica blanca que llamó mi atención al inicio de la prueba.
—¿Qué hay de ellos? —le pregunté a Sora.
—Ah... ellos son participantes que se negaron a seguir peleando —me dijo algo desanimado