Estaba herido, y por si eso fuera poco, todas esas sensaciones y emociones estaban asaltando mi cuerpo y mente sin descanso. A esta distancia los gritos y el bullicio dejaron de escucharse. Una pequeña brisa acaricio mi mejilla y pude respirar por fin aire fresco y libre de humo y polvo. Por primera vez desde que desperté, pude descansar un momento, en paz, con algo de tranquilidad. Cerré los ojos, y varios recuerdos vinieron a mí. No de forma tan violenta o tan vividos como los primeros. Pero pude ver un poco más de la vida de Aldric Hawke. Pude ver cómo destellos, aquellos momentos más importantes en su vida y me atrevería a decir que esta vez, eran… ¿Felices? Cosas como el primer hechizo que conjuro, su comida favorita, su libro favorito, y claro la cálida sonrisa de Layla, su primer amor. Esa clase de recuerdos que aliviaron por un segundo mi alma. Fue como un respiro de aire fresco, de tranquilidad. Pero pronto la angustia se apoderó de mí y todos esos recuerdos se tiñeron de
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