Parte XXXIII .- Legado.
Después de un rápido repaso con todos nuestros aliados, cada quien tomó su posición.
Los enanos ajenos a la compañía de Gnorf eran equipados por Durnik, quien no ocultaba su disgusto pero cumplía con eficiencia. Las armaduras eran reforzadas y ajustadas en tiempo récord, con la intención clara de soportar el primer embate. A unos metros, los espadachines recibían instrucciones rápidas de Baldrek y Hjalmar. Su tono era seco, pero cada palabra parecía insuflar valor.
Sora guiaba a las mujeres, lo