Lo encontró en la tercera mañana.
No la cosa en sí. Solo la evidencia de algo. Un tenue contorno rectangular marcado en el polvo del estante más alto del librero del corredor este —la clase de huella que deja un cuadro que ha permanecido en un mismo lugar el tiempo suficiente como para volverse parte de la superficie, y que luego fue movido. Recientemente. El polvo que lo rodeaba estaba intacto. El contorno era limpio.
Claira lo estudió un momento y siguió caminando.
Llevaba dos días midiendo l