Livia
Me removí entre las suaves sábanas, dejando escapar un pequeño gemido por el enorme placer que sentía: el mullido colchón y el confort que me ofrecía la almohada. Despacio abrí los ojos, viendo el lugar todavía desconocido para mí; de día se veía aún más impresionante.
No tuve la necesidad de ver a mi lado para saber que estaba sola, lo cual era bueno. Me daba la libertad de levantarme y tardarme el tiempo que quisiera en la ducha o eligiendo lo que me pondría hoy.
Mi cuerpo había agradec