Las circunstancias hacían cambiar a las personas, el universo era testigo de las veces que ella luchó por ir contra la corriente, negándose a aceptar un destino cargado de crueldad que no formaba parte de ella. Pero las amenazas, los deseos de vivir, la orillaron a tomar eso que tanto odiaba para sobrevivir. No se lo decía para justificarse, sino para entender el porqué de sus decisiones, las razones detrás de todas sus acciones.
Con la mirada en el horizonte, perdida entre los sucios recuerdos