Su corazón latía preso del deseo, dejándose besar por aquel hombre, de sentirlo y probarlo sin sentirse culpable. No sabía si sería capaz de dejarlo avanzar más, pero tampoco quería detenerlo. Le gustaba ese olor masculino, esa cercanía, esos roces y esa reacción en su cuerpo que no podía explicar del todo.
Su mano se deslizó a lo largo de su brazo, disfrutando de su piel y soltando un pequeño jadeo que fue ahogado por su boca. Despacio, él abandonó sus labios, deslizándose hacia su cuello, sus