Mundo ficciónIniciar sesiónLa solución de Mael al detalle que tanto preocupaba a Fiona sorprendió a todos. Al principio me negué de plano, pero el muy ladino sabía que no podía negarle nada, y no precisó mucho para convencerme de que fuera cómplice en su plan.
—¿Estás seguro que no lo tomarán mal? —insistí, aún después de acceder.
Se encogió de hombros con una sonrisa cálida, atrayéndome contra él en nuestra cama.
—Quienes sientan socavado su orgullo, ya pueden irse a buscar consuelo donde más les







