Mundo ficciónIniciar sesiónMael rodaba por la hierba bajo el sol en dos piernas, jugando con Quillan y Sheila en cuatro patas, cuando escuchamos un tumulto de agudos ladridos desde la salida posterior del castillo. Los cachorros llegaron a todo correr a saltarle encima, y Mael despareció bajo un lío de colas agitadas. Comenzó a empujarlos suavemente a un lado, y ellos volvían a arrojarse sobre él, hasta que Dugan llegó a largo saltos. Un solo ladrido le bastó para poner orden, dando oportunidad a Mael de rodar a un lad







