Mundo ficciónIniciar sesiónLos cuervos me escuchaban mientras daban cuenta de los restos de comida. Sólo uno se demoraba conmigo después de comer. Se sentaba junto a mis brazos cruzados y me picoteaba hasta que le rascaba la cabeza con la yema de los dedos, como solía hacer con Bardo.
Y yo le contaba lo que iba aprendiendo sobre los vampiros, porque había descubierto que decirlo, aunque fuera en susurros apenas audibles, me ayudaba a ordenar la información en mi cabeza.
Lo primero que había descubierto, a







