Mundo ficciónIniciar sesiónDesperté a media tarde por puro hábito y comencé mi silenciosa rutina cotidiana. Limpié y ordené la diminuta habitación circular, de piedra desnuda, directamente sobre la alcoba de Olena, que se convirtiera en mi refugio. O más bien madriguera, porque no servía para refugiarme de nada.
Comí lo que guardara de la cena, que en lugares normales hubiera sido el desayuno, y junté las migas en la servilleta. Acercaba mi banquillo a la única ventana, alta y delgada, cuando el primer cuervo vi







