Mundo ficciónIniciar sesiónNo me interesaba pecar de valiente, pero sabía que no podía quedarme allí esperando su ataque.
Tomé el hacha pequeña que colgaba de mi silla de montar, taloneé mi semental y me lancé al galope contra ella. Los demás vinieron detrás de mí sin vacilar. Mendel y Artos me gritaron para que me detuviera. No respondí y me cerré a todos, los ojos fijos en mi enemiga jurada, el corazón batiendo en mi pec







