Valentina se marchó a su cuarto y, mientras miraba el techo, sus pensamientos y preocupaciones no la dejaban dormir. Hasta que, por fin, logró conciliar el sueño.
Al día siguiente, Valentina se levantó con sobresalto, alertada por la alarma de su teléfono. Cuando lo tomó, se percató de que era un recordatorio: el cumpleaños de su padre. En ese instante, apretó el teléfono contra su pecho y se conmovió.
Ese día, su difunto padre habría cumplido años. Todo lo que ella estaba pasando había h