La abuela de Mateo lo invitó a comer. Mateo ya sabía a qué podía deberse tal insistencia de su abuela en querer hablar con él, así que asistió a la comida preparado para aquella larga charla. En un momento, la abuela le dio sus condolencias; ella podía notar el dolor que Mateo estaba sufriendo, así que evitó reprocharle su conducta hacia Valentina y, en vez de eso, lo aconsejó:
—Querido nieto, sé que estás sufriendo en silencio por la pérdida de tu bebé, al igual que Valentina. Ahora es momen