El Aviso De Una Guerra.
Sabía que debía mantenerse alerta, sin revelarle a Alonso que, tras bambalinas, ella estaba planeando un contraataque decisivo. Conocía las intenciones de él y de su padre en su contra y en la de Mateo, pero no podía delatarse. Era crucial actuar con discreción. Toda la información que Valentina había recopilado confirmaba cada uno de sus movimientos: Alonso no solo buscaba eliminar a Mateo, sino también arrebatarle su territorio con apoyo de los militares.
Después de dos horas inmersa en documentos dentro de su oficina, salió con la mente nublada por la concentración. En el pasillo se encontró con la ama de llaves, quien le preguntó con entusiasmo:
—Señorita, ¿quiere cenar ahora? —dijo esperanzada, ansiosa por que Mateo probara el platillo que con tanto cariño había preparado.
Valentina reaccionó como si despertara de un sueño.
—Menos mal que me lo recuerdas. Se me había olvidado por completo que Mateo está en casa. Sí, claro, vamos a cenar y a ver si ya despertó.
Con paso s