Episodio 42: El Crisol del Alfa
El bosque era un sepulcro. Un silencioso mausoleo gris bajo un cielo del color de un moretón. Yo estaba de rodillas en el cráter ennegrecido que era todo lo que quedaba de Joric, y el fuego frío y entumecedor de la plaga en mi hombro era un recordatorio constante y sombrío del precio del fracaso. Mis guerreros, los pocos que quedaban sin convertir, estaban alrededor de mí, con los rostros pálidos, sus aromas formando una nube de miedo y de una esperanza naciente y desesperada. Habían sentido mi