La criatura de piedra muerta dio un paso; su movimiento fue silencioso, pero resonó con una finalidad profunda. Los dos puntos de luz roja en sus cuencas se fijaron en ellos, no con malicia, sino con una curiosidad fría y analítica, como un científico observando a un espécimen condenado. Era la personificación del argumento que el Hueco de los Lamentos había sostenido todo el tiempo: eres un error, y tu corrección es inevitable.
Fen no vaciló. Estaba en su naturaleza enfrentar las amenazas de f