El conducto de mantenimiento era una tumba vertical. La única luz provenía de la linterna de Fen, proyectando sombras largas y danzantes que hacían que las paredes de metal parecieran respirar. Mientras descendían, Kaelen sentía el dolor de la ciudad no como un rugido distante, sino como una vibración física que resonaba a través de los peldaños de la escalera y las tuberías que bordeaban el pozo.
Cada tubería parecía transportar una corriente distinta de emoción. Una zumbaba con una frecuencia