Emil.-
Nadia ser mordía los nudillos escuchando las palabras de Yuri, la entendía yo estaba por arrancarle la cabeza, cuando vimos que tomó el pequeño cojín en la cuna de nuestra hija, supimos que había llegado el momento de actuar.
Nadia y yo nos escondimos debajo de la cama, me deslicé lentamente con mi navaja en mano y una vez estuve cerca di un corte certero, el estruendoso grito de dolor de Yuri se escuchó en cada rincón, Emiliana comenzó a llorar.
Yuri caía al suelo, mientras yo me levan