Nadia.-
La palabra “embarazada” martillaba mi mente con fuerza, sentía mi cuerpo entumecido.
Por instinto me lleve la mano a mi vientre.
— Te traje esto –la voz de Lina se oía lejana, puso frente a mí mostrándome una pequeña barita, era de color blanca y rosa–. salgamos de dudas.
Por fin reaccione, me doble sintiendo que todo me daba vueltas.
— No, Lina, espera yo… no puedo estar embarazada, no… yo… –las manos comenzaron a temblarme.
— Yo no me equivoco, tienes todos los síntomas Nadia y