Desmond.-
— Cincuenta flexiones debes tonificar tus brazos –veo como Lina casi está a nada de fulminarme con la mirada, mientras Emil y Nadia viven en su burbuja romántica, Lina y yo llevamos dos horas y media de entrenamiento arduo, somos los protectores de esos dos, no podemos bajar la guardia.
Estamos sudados y cansados, pero necesito que dejarla exhausta, aunque quisiera hacerlo de otra manera, elimino esos pensamientos de inmediato, veo las gotas de sudor a la altura de su busto.
— Ok ¡bas