Nadia.-
Caminaba de un lado a otro frotando las palmas de mis manos sobre la suave tela de color negro que cubría mi cuerpo, la noche de la presentación de Emil como el nuevo líder de la mafia de Europa del este había llegado y yo como su esposa, la nueva dama de la mafia.
Tenía el estómago contraído por los nervios, eso significaba que a partir de esta noche sería una mafiosa con todas las letras, sonreí con ironía hace unos cuantos meses lo único que deseaba era salir de este mundo para siemp