Nadia.-
Debía tener en mente que esto era parte del entrenamiento, inhale profundamente mientras caminaba hacía la barra, sentía el estómago contraído, mis pies se volvían más pesados con cada paso, pero tenía que hacerlo.
“Tú puedes Nadia” mentalmente intentaba darme ánimo, giré hacía donde estaba Emil tenía la mirada fija en mí, las comisuras de sus labios apenas hicieron el esfuerzo de sonreír asumo que no quería ser como una porrista no esperaba de mi marido que elevara los dos pulgares ale