El hombre de la gasolinera la mira con sospecha. Una mujer sola, embarazada y con un vehículo tan lujoso como lo es el todoterreno que conduce Anita. Es verdaderamente dudoso de digerir.
—Llena el tanque —prácticamente ordena al hombre.
—¿Qué hace una mujer como tu tan sola, cariño? —se acerca el sujeto aspirando el aroma que desprende Anita —. Creo que necesitas un hombre que te acompañe, preciosa —acorta mucho más el espacio entre ellos obsequiándola con una sonrisa malévola.
Anita introduc